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Tras meses leyendo y participando en la “blogosfera”, al recién caído a este weblog (que alguno raramente y muy de vez en cuando hay) puede sorprenderle la escasa participación en cuanto al número de visitas y la nula aportación de comentarios, bien, esto puede considerarse perfectamente normal teniendo en cuenta que cada vez que cuelgo un comentario no hago pings a las comunidades de bitácoras, de momento lo prefiero así, supongo que soy un caso raro digno de estudio
debo ser el primer weblogger que tiene los niveles de narcisismo y egolatría bajo mínimos.
Y es que la pregunta de fondo es sí uno escribe para si mismo o para los demás, y supongo que al final todos acabamos escribiendo para los demás, en cierto modo se trata de eso, de compartir, exponer, debatir… para enriquecer conocimientos sobre algún tema en concreto de mutuo interés, por lo que parece normal y necesario ‘publicitarse’ para que la gente le conozca a uno y participe en esta su casa virtual, el punto de inflexión es aquel momento en que buscamos la visita fácil del internauta.
A diario leo unas cuantas docenas de bitácoras, muy interesantes y de temática variada, y, ejerciendo un poco de crítica a este nuevo medio y modo de expresión observo que principalmente tiene un problema; la endogamia, que resulta fácil comprobar cuando se lee a diario, como decía antes, unas cuantas bitácoras, se observan muchas veces noticias repetitivas (principalmente trackback va trackback viene).
Entonces… ¿Cómo actuar como editor de bitácora? Pues parece que como todo en la vida en el término medio está la virtud, y que siendo necesario escribir primera y principalmente para uno mismo, también conviene hacer una relectura desde la perspectiva de los demás. ¿Y cómo lector? Pues… de vez en cuando salir al rellano y tocar nuevas puertas, o lo que es lo mismo, de cuando en cuando darse una vuelta por los portales de bitácoras y dejarse llevar, explorar nuevas bitácoras al libre albedrío, a la aventura, que siempre se acaba encontrando algo importante, curioso, fresco, y, por qué no, ir renovando nuestra lista de enlaces aunque alguna de las viejas tenga que caerse del cartel, que también es necesario tener un número prudente de bitácoras y no hacer la lista interminable, no vayamos a querer leer a diario los 11 millones de bitácoras que a día de hoy se calcula que hay ![]()
El segundo paso, necesario como el respirar, será hacer pings a las comunidades de bitácoras…
Nos leemos.
Saludos.